sábado, 11 de septiembre de 2021

LAS MUJERES DE CÉSAR. 1996. Colleen McCullough

 


En esta cuarta entrega de la vida de la Roma tardorrepublicana, Colleen McCullough nos muestra a las personas que dan título a la novela, las mujeres que estuvieron relacionadas con Cayo Julio César en los años previos a que éste se marchara a las Galias, para acometer su campaña de conquista y adquisición de esos territorios para Roma. Estas mujeres son: Aurelia, su madre; Servilia, su amante; Julia, su hija, tenida de su primera esposa, Cornelia, hija de Cinna; Pompeya Sila, su segunda esposa; y hace una pequeña aparición al final del libro Calpurnia, quien constituirá su tercera esposa.

Además de todo esto, asistimos a los años en que se forma el triunvirato con Pompeyo y con Craso. Podemos ver que no se trata de una institución política (o forma de gobierno) como se nos quería hacer creer en los textos de las escuelas hace algunos años (en los actuales no sé siquiera si se llega a dar adecuadamente, si hay alguien que me lo comente quedaré agradecido). Ese primer triunvirato fue la conjunción de una serie de intereses que ni siquiera son comunes a los tres, sino que se entrecruzan de tal forma que uno de ellos necesita a los otros dos y eso mismo se puede aplicar a los otros dos miembros del triunvirato.

La escritora nos muestra a un César inteligente, pragmático, poco dado a dejarse llevar de sentimientos o emociones y que en todo momento sabe lo que hacer, tiene pensada su próxima jugada. También muestra la ambición de la que llegará a ser la figura cumbre de la civilización romana, pues será la persona más famosa de todos los "próceres" que dio la ciudad.

Sin embargo, la escritora australiana muestra también, al final de esta obra, el principio de la transformación de César, que pasa de gran político y estadista a un ser dominante, absoluto y que se impondrá al resto por su propia ambición. Es decir, pasará de ser un político populista a un dictador. Y ya se va mostrando poco a poco, el cambio del carácter y de la personalidad.

La historia narrada en este libro acaba con la marcha de César a las Galias, Cisalpina y Transalpina. Tiene que salir rápidamente de Roma, en la noche, como un delincuente, para evitar que una artimaña de sus enemigos en el Senado le prive del mando sobre dichas provincias. Con lo que todo queda preparado para la siguiente entrega: César.

Pero eso será ya otra historia.


jueves, 2 de septiembre de 2021

Lanzamiento de mi nueva novela. LO QUE QUIEREN LAS MUJERES. 2021. Jesús Gallego


¡Hola a todo el mundo!

He estado ausente durante el mes de agosto de este blog tan querido por mí, y por todos vosotros, porque estuve acabando la que es mi nueva novela: "LO QUE QUIEREN LAS MUJERES".

Os voy a contar un pequeño secreto. Lo que empezó siendo una novela romántica, enfocada en intentar desentrañar, si es que es posible conseguirlo, la mente de una mujer, sus pensamientos, deseos y aspiraciones; se convirtió, poco a poco, en una novela juvenil (para lectores de 9 a 90 años), con aventuras, y de suspense donde los personajes femeninos son los protagonistas, mientras que los masculinos son marionetas que giran en torno a ellos. Ello hizo que, conforme la escribía, recordara a un amigo mío que decía que la narrativa es siempre una mezcolanza de géneros, no existiendo una novela de género pura por sí misma. Con esta novela, querido amigo, te tengo que dar toda la razón.

Si alguno la leéis y pensáis lo contrario, estaré encantado de leer vuestras opiniones aquí abajo en comentarios, o mejor aún, en las reseñas que podáis hacer a la misma en la página correspondiente de Amazon, pues es ahí donde la podéis encontrar para comprarla. Aquí os dejo el enlace para poder comprarla.

LO QUE QUIEREN LAS MUJERES.

La novela se puede comprar tanto en formato físico (papel) como en formato e-book (digital-Kindle) y os aseguro que son aproximadamente 200 páginas llenas de dinamismo, giros, historias de cada uno de sus personajes... En fin, una novela que entretiene durante todo el tiempo y que, según el lector que la esté leyendo, deja un regusto dulce o agridulce. Vosotros opináis.

Un abrazo a todos y nos vemos en la red.

domingo, 8 de agosto de 2021

ESOS ADORABLES PEQUEÑUELOS. Cap. 26: El ascensor

Interior de un ascensor. (No es el que protagoniza el relato)

Y ahora dirán ustedes, ¿a qué viene hablar de un ascensor? Porque la narración que viene a continuación tiene tres actores principales: mi hija, el ascensor del edificio dónde vivimos, y yo.

El caso es que mi mujer se llevaba a mi hija a que pasara la tarde con su tía, y así me dejaba unos ratos libres, para poder dedicarme a alguna cosa alternativa al diario de siempre. Salieron de casa y cuando llegaron al garaje, mi mujer se dio cuenta que se le había olvidado el móvil. Envío a mi hija por el ascensor, que está al lado de mi puerta para que me lo pidiera.

Cuando yo oí el timbre de la puerta, me dije: "Ya está. ¿Qué se le habrá olvidado ahora?" Pero al abrir descubrí a mi hija.

-Subo a por el móvil, que se le ha olvidado a mamá.
Después de una ligera búsqueda, encontramos el aparato y se lo di a la niña.
-¿Puedes ir tú sola?
-Sí. Si sólo es el ascensor.
-Vale.

Me gusta que tenga iniciativas propias y que se sepa valer por sí misma. Y no me dí cuenta que para bajar al garaje tenía que meter un código después de pulsar el botón correspondiente.

Al rato, alguien daba unos golpecitos a la puerta. Me extrañó. Miré por la mirilla y no vi a nadie. Me imagine que era ella. Aún así pregunté.
-¿Quién es?
-Soy yo.
Abrí la puerta y allí estaba ella.
-¿Me ayudas? No he podido meter el código.
-¡Claro, hija, como no!

Y la acompañé y di a los botones. Me despedí de ella y aquí hubiera acabado la cosa si ella no hubiera contado a su madre, al llegar al garaje su aventura.

Nuestro código está formado por números que se repiten. Pues bien, sí que los había dado, pero no recordó repetirlos. Conclusión. El ascensor le subió a varios pisos más arriba. ¿Qué hizo ella? Ni corta ni perezosa, volvió a dar el botón que llevaba a nuestro piso porque sabía que era la mejor solución. Volver a casa, y pedirle a papá que le ayudara a poner el código, que ella lo había puesto, pero no había funcionado bien.

No sé qué les parecerá a ustedes, pero yo me sentí orgulloso. No había tenido miedo; tenía iniciativa para buscar una solución lógica; y sabía ya, sin nadie decírselo, solamente de vernos a su madre y a mí, que había que poner un código después del botón del garaje para poder bajar al mismo.

En fin. Sé que poco a poco va creciendo (muy rápido en algunos momentos) y que ese tipo de cosas las tiene que adquirir conforme crece. Pero, a pesar de ello, no deja de sorprenderme.

Un abrazo. Nos vemos en la red.
 

domingo, 25 de julio de 2021

FAVORITOS DE LA FORTUNA. 1993. Colleen McCullough

 

Y la tercera entrega de la saga de la república romana narra una de las etapas menos conocidas de la historia de Roma. El tiempo en que Sila se mantuvo como dictador de la república romana. ¿Se le podría llamar el primer emperador de Roma? Veamos cómo lo muestra la autora.

En primer lugar "elimina" toda la oposición a su persona. Algo común a los emperadores. En segundo lugar, establece su dominio sobre toda la península de Italia, la península Ibérica, el norte de África, Grecia, Macedonia, parte de los Balcanes, y parte del Asia Menor (la actual Turquía). Es un territorio al que se le puede llamar efectivamente como Imperio. En tercer lugar, modifica todas las leyes, estableciendo una Constitución propia. Eso sigue siendo de dictador. Pero en esas leyes, intenta recuperar todos los modos de gobernar que se tenía en la república romana antigua. Eso es más de restaurador que de emperador. Y por fin, deja su cargo justo cuando dijo que lo iba a dejar, junto con todas sus prerrogativas, que incluso incluían la elección de los dos cónsules de Roma, que era el puesto político máximo de la república romana, y deja establecido que éstos serán elegidos mediante unas elecciones "democráticas". Eso también es de restaurador.

Es muy importante el tratamiento que da la autora al personaje de Sila. Desde su primera descripción, en que muestra una persona sin ningún tipo de escrúpulos, un degenerado, que se relaciona con lo peor de la sociedad romana, hasta, al final de su vida convirtiéndole en un auténtico ejemplo de patricio romano, que se preocupa por dejar la república romana saneada económica y políticamente hablando, y se retira a disfrutar de los últimos meses de su vida lejos de todas las intrigas de la Roma a la que ha dedicado su vida. Como podemos apreciar, la autora nos pinta un cuadro muy detallado de toda la vida de Sila, incluyendo sus sentimientos, pensamientos, pasiones y, en resumen, su perfil psicológico.

Y también en este tercer libro aparecen y se desarrollan otros personajes que serán los siguientes protagonistas de la vida política de Roma. Marco Licinio Craso, Cneo Pompeyo Magno y, como no, Cayo Julio César. Si algo hay que destacar en este sentido es el personaje que nos muestra de Pompeyo. Lo pinta como ambicioso, caprichoso y, en cierta medida, tonto y "paleto", en el sentido más peyorativo de este último calificativo. Los papeles los reparte: Julio César es el inteligente, Craso es el rico, y Pompeyo el paleto. Como en una película de hace tiempo: "El bueno, el feo y el malo".

Pero por encima de todos ellos sobrevuela la auténtica protagonista de este libro: la Fortuna. Descubrimos como hay personas que llevan adelante todos sus planes porque dicha fortuna les favorece y otras personas caen en desgracia, sólo por giros del destino. Y la ambición. Cualquiera de los tres tienen ambición, y si creemos que ahora la gente es insensible ante el sufrimiento humano, no tenemos nada más que leer este libro para ver que es algo no de ahora, sino que viene sobrevolando toda la historia de la humanidad. Los más crueles suelen ser los que se llevan el gato al agua, los que se salen con la suya.

domingo, 18 de julio de 2021

ESOS ADORABLES PEQUEÑUELOS. Cap. 25: Lo poco agrada y lo mucho cansa.

Lo de hoy se refiere a un dicho, a un refrán que es posible que hayan oído bastante: "Lo poco agrada y lo mucho cansa." Y a mi hija, con cuatro años ya, reaccionando a la primera vez que oía esa expresión, o al menos, que se le pedía que se fijara en ella.

En fin. Se trataba de una mañana de sábado, en que desde que se había levantado, estaba retozando, con un comportamiento muy alegre, por toda la casa. No hacía más que ir de su madre a mí y de mí a su madre, interrumpiéndonos, molestándonos, preguntándonos cosas, riendo, gritando. Todo lo que se puede esperar en un niño de cuatro años que esté muy contento y alegre. ¿Y por qué estaba contenta? Pues porque ese día iba a ir al Parque de Atracciones para subir una y otra vez a sus atracciones preferidas.


Tan emocionada estaba que no paraba en todo el tiempo. E incluso, cuando su madree empezó a arreglarse, ella siguió igual. Se le pidió varias veces que se comportara para poder vestirla en condiciones y poder ir a gusto, pero nada. La niña seguía saltando, chillando y corriendo por toda la casa.

Cuando oí que su madre ya se estaba enfadando, se me ocurrió una idea. Me acerqué a ella y le dije:

-Escucha -primero intenté fijar su atención- papá te va a decir una frase a ver si la entiendes.

-Vale. -contestó ella.


-Lo poco agrada y lo mucho cansa. -esperé a ver su reacción, se quedó quieta- ¿Lo has entendido?

-No. -me dijo con cara de interrogación.

-¿Quieres que te lo explique?

-Sí.

-Pues que si haces una cosa que gusta poco tiempo, caes muy bien. Pero si esa misma cosa la estás haciendo todo el tiempo, la gente ya no le gusta y la hartas. ¿Has entendido?

-Sí.

-Me alegro.

Y ahora viene lo que sí es importante en toda esta historia. Una vez que me retiré y la dejé junto a su madre, ya no la oí pegar gritos, ni chillar, ni la vi correr. Después cuando se lo pregunté a mi mujer, por si había sido únicamente impresión mía, me confirmó que sí había ocurrido.

La niña entendió la frase mejor que muchos adultos y la aplicó al instante. Con lo que se pudo arreglar a tiempo para pasar un día de diversión en el Parque de Atracciones. Y es que a veces los niños, con su ingenuidad e inocencia nos pueden dar lecciones a los adultos. ¡Ya te digo!

Nos vemos en la red.