jueves, 23 de febrero de 2023

EL MISTERIOSO CASO DE STYLES. 1920. Agatha Christie

El primer caso del investigador Hércules Poirot. La novela que lanzó a la fama a Agatha Christie. Dos hechos que por sí mismos serían suficientes para leerla. En ella, a través de uno de los testigos de la acción que ocurre en la mansión Styles, Christie narra un hecho enrevesado. Un vodevil propio de los años 20 del siglo pasado (XX), pero que en lugar de tener el centro en la infidelidad de la pareja y en el triángulo amoroso, se centra en la consecución de un asesinato aparentemente tan bien realizado que al principio pasa por un suicidio.

Hércules Poirot se nos presenta como un veterano de la I Guerra Mundial que está pasando unos días de asueto y recuperación en un pueblecito inglés y que es llamado por una camarada de su antiguo regimiento para intentar solucionar un asesinato en el que no saben quién ni cómo ha sido. Se nos muestra hasta un plano de la casa donde ha ocurrido la muerte, para que al lector le sea más fácil el seguimiento de los hechos y de las deducciones que va realizando el protagonista conforme se van descubriendo las distintas pistas que llevarán a la solución del enigma.

Una novela que dejará un buen sabor de boca.

jueves, 16 de febrero de 2023

EL QUIJOTE APÓCRIFO. 1614. Alonso Fernández de Avellaneda

 

Escojo esta foto del Quijote de Avellaneda porque creo que refleja el concepto, en su integridad, del libro. Cualquier información sobre este libro, su autor, que firmó con el pseudónimo que en el título de esta entrada se puede leer, se puede encontrar en internet con sólo poner en un buscador "Quijote apócrifo" o "El Quijote de Avellaneda". Por eso me voy a referir solamente a mi impresión personal al acabar de leer esta obra. Una aclaración. Una vez acabada, recordaba de mis años mozos haber leído el auténtico Quijote de Cervantes, y tenía una ligera idea de las diferencias entre uno y otro. Pero para confirmar, o no, estos recuerdos, me decidí a comenzar a leer la segunda parte del Quijote y poder, de esta forma, tener una idea más reciente de las mismas. Pues ahí va.

Conforme leía el Quijote de Avellaneda, siendo una novela que parodia los libros de caballerías, como el auténtico Quijote, sin embargo, habría que indicar que más parodia el personaje del Quijote que la literatura de caballerías. El Quijote lo presenta auténticamente loco, con alteración completa en la forma de ver lo que son las cosas, y dispuesto a reñir con cualquiera por nimiedades. No era así como conocía al Quijote auténtico, el cual tenía una forma de ver el mundo distinta, y aunque en ciertas ocasiones se dejara llevar de la imaginación y de una percepción alterada de la realidad, que le hacía realizar locuras. Sin embargo, solía tratar de razonar de forma convincente, lo que hacía que hubiera momentos en que pareciera cuerdo, el más cuerdo del género humano.

Una de las cosas que más me gustó del Quijote fue el enfrentamiento de dos personalidades tan distintas como Sancho Panza y Don Quijote, y las conversaciones que se traían entre ellos. Y una de las cosas que más me sorprendió fueron todos los consejos acertados que le da Don Quijote a Sancho, sobre todo en la segunda parte del Quijote. Además, Sancho me pudo parecer paleto, iletrado, pero nunca carente de la cultura popular que hace que la gente sin letras de aquella época pudiera hacer frente a la vida saliendo airosa de las difíciles situaciones que la vida nos depara.

En el Quijote de Avellaneda no hay nada de eso. La relación entre Don Quijote y Sancho Panza es un continuo enfrentamiento entre un loco y un tonto. Así de sencillo. Sancho Panza, que era la parte más cuerda de la pareja en la primera parte del Quijote, aparece en el de Avellaneda como un mentecato soez, vulgar y muy interesado, cubriendo a su amo cuando no tiene más remedio y sin ningún atisbo de la fina inteligencia de que luce en la primera parte.

Al fin y al cabo, se trataría de una buena novela picaresca la de Avellaneda, si no fuera porque intenta remedar a la mejor novela que se ha escrito en la historia de la literatura. Cervantes quiso hacer una parodia de la literatura caballeresca y le salió una obra de arte. Avellaneda quiso hacer una parodia de Don Quijote y acertó, su libro es una parodia, y como tal, se encuentra muy lejos de la calidad y maestría que D. Miguel de Cervantes nos muestra en "El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha."

jueves, 9 de febrero de 2023

UN FACCIOSO MÁS... Y UNOS FRAILES MENOS. 1879. Benito Pérez Galdós

El cierre de la segunda serie de Episodios Nacionales viene dado por el primer levantamiento anticlerical de Madrid, en el que perdieron la vida más de 50 frailes. Pero eso es el final de la novela. Ésta comienza con el reclutamiento, o más bien el paso, de Zumalacárregui del ejército regular español al bando carlista que see está organizando en el norte de España. El tiempo Histórico que abarca la novela corresponde al principio del reinado de Isabel II, cuando comenzó la regencia de su madre María Cristina y al comienzo de la Primera Guerra Carlista, a la cual dedica Galdós pocos párrafos.

Porque, aparte de los dos hechos antes mencionados, Zumalacárregui y los sucesos del 16 de julio de 1834 en Madrid, los cuales, según las fuentes que se consulten, ocurrieron el 16 o el 17 de ese mes de julio, Galdós se dedica a cerrar el ciclo de sus personajes de esta segunda serie: Carlos Navarro, Genara, Salvador Monsalud, Soledad y Benigno Cordero.

Para el penúltimo capítulo, pues el último es un texto a modo de despedida y fin del proyecto, deja Galdós una conversación entre Salvador y Benigno en la que se expresa, a modo de contraste de opiniones, lo que el propio autor piensa de todos los sucesos ocurridos en ese primer tercio del siglo XIX y de cómo se desarrolló el germen del enfrentamiento que teñiría de sangre la tierra de España durante el resto del siglo. En el momento en que acaba de escribir esta novela, 1879, queda satisfecho y le parece suficiente todo lo narrado hasta ese momento para entender el siglo en que vive.

Va a ser otro acontecimiento dramático, la pérdida de las últimas colonias, Cuba y Filipinas, la que le decidirá, en 1898 a reiniciar y continuar la saga de los Episodios Nacionales donde los dejó. Pero eso es ya otra historia.

jueves, 2 de febrero de 2023

LAS MORADAS o EL CASTILLO INTERIOR. 1577. Santa Teresa de Jesús

Las Moradas, también titulado El Castillo Interior, por lo que las distintas ediciones que se han hecho del mismo libro presentan pequeñas variaciones en cuanto al título, viene a ser escrito por Santa Teresa a lo largo del año 1577, por orden del padre Gracián, su confesor y en él nos narra las distintas "moradas" por las que va pasando la persona en su peregrinar hacia Dios. También llamado Castillo interior porque la Santa lo compara a un castillo que tiene siete moradas, rodeadas por siete murallas concéntricas, cada una en el interior de otra, y que, de esa manera nos van acercando a Dios, conforme el creyente va superando las murallas, o pasando las puertas que hay en ellas.

Pero ese acercamiento se realiza mediante un ejercicio diríamos ahora de introspección, y diríamos mal, tal como señala muchas veces Teresa, pues ella misma dice que las comparaciones que pone son para que "sus hijas", las monjas descalzas del Carmelo, puedan comprender más adecuadamente lo que ella misma ha ido experimentando en ese "camino interior". Santa Teresa nos muestra el camino para ir pasando por las puertas de esas murallas, los instrumentos necesarios, que sobre todo son la oración y la humildad, y, en último lugar, el método de oración y de acercamiento a Dios, que es, en resumen, lo que lleva el atravesar las distintas murallas. Sería un proceso similar a nuestra "meditación Occidental" que está tan en boga ahora, pero sin los objetivos "materiales" de dicha meditación moderna. No busca reducir nuestras pulsaciones cardiacas, alcanzar un estado de "identificación" o "integración" con el Universo, o, lo que es mucho más orgánico, conseguir un estado de tranquilidad mental que permite enfrentarte a tus problemas de una forma "estoica".

Nada de eso. La auténtica meditación es la que busca la unión del ser creado con su creador, el sentirse uno con Él, el sentirse unido o formando parte de Él mismo. Pero Santa Teresa nos avisa: No a todos se le da este don, este regalo. Puedes pasar toda tu vida "meditando" y no pasar de un leve sopor vespertino. No. Ese sentirse unido con el Creador se da, según Santa Teresa, sólo a algunas almas escogidas, por lo que no se debe ambicionar como se ambicionan los tesoros materiales, es decir, que queremos tener siempre más y mejor. No.

Y aquí entra a jugar un papel fundamental la humildad. La humildad nos permite aceptar que no seamos los grandes elegidos por Dios, por el Ser Supremo, para formar parte de un Uno con Él. La humildad nos ayuda a aceptar los sinsabores de la vida, y nos ayuda a no creernos meritorios a ningún bien ni a ningún mal. En fin, la humildad, si la practicáramos, nos ayudaría a conocernos mejor a nosotros mismos. Pero la humildad es muy difícil de comprender, de practicar y, mucho más, de lograr.