jueves, 25 de agosto de 2016

EL DILEMA DE LAS FORMAS

Elefante asediado. 1490, buril. Alart Du Hameel
ELEFANTE ASEDIADO. 1490, buril. Alart Du Hameel.

Sé que va a sonar a frívolo. Y sé que mi mujer se puede enfadar. Pero días como los de hoy también merece a veces el ser humano. Aunque sean fantasiosos.
Hoy he ligado con una "tía buena", en jerga juveno-machorra. A media mañana, al ir a comprar el pan en una cafetería-pastelería, me he encaprichado de un donut de chocolate. Me he quedado y me he tomado un cortado descafeinado junto al donut. Y la camarera que me servía, joven, morena, de ojos azules profundos, ha estado todo el rato pendiente de mí, a pesar de tener otros tres hombres en la barra tan "guapos" como yo.
Uno, de vez en cuando, le gusta creerse estas cosas. El caso es que me ha atendido con todo detalle. Cómo quería la leche. Si quería más o menos azúcar. Siempre con una sonrisa. Siempre mirando a los ojos. Siempre contestando a lo que se pedía. No como otros camareros, que parece que no te han oído y cuando le vas a repetir todo te ponen el pedido. O los que directamente pasan de tí, y tienes que repetírselo varias veces para que te hagan caso, y, a veces lo hacen de mala manera.
Esta persona, en cambio, lo ha hecho con amabilidad y cortesía. Bueno, pues eso. Que posiblemente haya confundido las buenas maneras, la educación y la corrección con el ligoteo, pero quizá es que todas esas buenas formas son tan escasas hoy día que cuando lo hace una persona que, además, tiene un físico "agradable" a la vista te lleva a confundir el tocino con la velocidad, ¿o quizá no?



El Juicio Final. 1490, buril. Alart Du Hameel
EL JUICIO FINAL. 1490, buril. Alart Du Hameel

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