lunes, 8 de septiembre de 2014

EL PENSAMIENTO ABSTRACTO DEL NEANDERTHAL

Ayer se clausuró en Burgos el XVII Congreso Mundial de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas, celebrado en Burgos del 1 al 7 de Septiembre.
Durante la sesión inaugural surgió una noticia que alcanzó difusión en los distintos medios de comunicación. Se refería al hallazgo de unos trazos realizados en una cueva de Gibraltar (1). Aparentemente unos surcos hechos en piedra, por parte de unos antepasados nuestros de hace la friolera de 42.000 años. ¿Por qué le daban tanta importancia los medios de comunicación, cuando suelen ser noticias que sólo aparecen en los distintos medios especializados? Para intentar descubrir la razón, me fui a las fuentes y encontré la respuesta. Pero antes de comentarla, os resumo lo que puede obtener de mi investigación.

El arte de piedra

El arte en la piedra está asociado con la llegada de humanos modernos (H. sapiens) al occidente europeo hace unos 40.000 años(2,3). La datación en la cueva El Castillo, en España, ha retrasado el inicio del dicho arte hasta más allá de los 41.000 años (4), abriendo con ello la puerta a la posibilidad de una autoría por parte del hombre de Neanderthal (H. Neanderthalensis) de los primeros grabados en piedra. Sin embargo, como ello significaría la presencia de un pensamiento abstracto en el hombre de Neanderthal, algo que actualmente se viene solamente atribuyendo al Homo sapiens, nuestra propia especie, se lanzaron varias hipótesis ante dichos hallazgos:

1) El arte en piedra más tempranamente realizado por los humanos modernos no ha sido aún identificado, por lo que estos hallazgos no serían los más tempranos.
2) El arte en piedra fue creado por el hombre de Neanderthal u otros homínidos arcaicos anteriormente a la llegada al continente europeo del hombre moderno.
3) El humano moderno desarrolló el arte en piedra durante su llegada a Europa.
4) El arte en piedra se desarrolló en Europa después de la llegada del Homo sapiens.

La cueva de Gorham

Cueva de Gorham. Gibraltar
La cueva de Gorham está situada en la cara este del peñón de Gibraltar, frente al mar Mediterráneo y está sujeta a una intensa acción del oleaje que lleva a la formación de grandes grutas marinas. Una de ellas es esta gruta.
En ella, bajo el nivel arqueológico IV, se descubrió un grabado en la roca. El nivel IV corresponde al periodo prehistórico conocido como Musteriense (5), entre el 38.500 y el 30.500 a.C.
La ocupación permanente de esta zona por parte del hombre de Neanderthal fue descubierta y documentada en los años cincuenta del pasado siglo (6). El sector más interno de la cueva se excavó a principios de nuestro siglo (XXI) por el Museo de Gibraltar.

El nivel IV

Este nivel tiene un grosor de 25 a 46 cm. Difiere del nivel III en la composición de los elementos, con una proporción Mg/Al doble y muy superior de K/Al. Tal variación sugiere que entre el nivel III y el IV se produjo en la zona un cambio repentino en las condiciones ambientales.
Además, basándose en la tecnología y tipología de los instrumentos de piedra hallados en el nivel IV, se puede atribuir este nivel al periodo Musteriense, estando ausentes utensilios que corresponderían al Paleolítico Superior.
Por último, una banda de 90 cm de grosor de sedimentos sobre el grabado, indica que fue realizado en la piedra antes de la acumulación musteriense del nivel IV.

El grabado



El grabado se sitúa en el centro de una plataforma natural de 1 m2, elevada 40 cm sobre el suelo de la cueva. 8 profundas líneas forman un patrón cruciforme incompleto, oblicuamente cruzado por dos grupos de 3 y 2 líneas cortas y finas. El patrón difiere de forma significativa de las grietas de 1 a 4 cm de profundidad y otra serie de fisuras naturales que se pueden observar en la roca.
Para identificar cómo y porqué razón fue hecho el grabado, se realizaron distintas técnicas:

a) Análisis microscópicos y morfométricos del grabado.
b) Incisiones experimentales con diferentes utensilios.
c) Reconstrucciones 3D del patrón completo.

Usar navajas de piedra con filos límpios y realizar con ellas las incisiones resultó ser extremadamente difícil. Las marcas que se obtenían eran de superficies amplias con abundantes estrías laterales. Sin embargo, cuando se usó un instrumento punzante y se pasó de forma repetida y cuidadosa sobre la piedra, siempre en la misma dirección y sentido, las incisiones fueron morfológica y dimensionalmente similares a las del grabado. Durante la realización de la prueba, uno de los punzones usados sufrió una rotura y los pases siguientes que se hicieron con él mostraron una superficie de abrasión más ancha. Por ello, se dedujo que los instrumentos que realizaron las marcas debieron ser utensilios punzantes y robustos para producir dichas líneas.
Por otro lado, las estriaciones dejadas por las garras de un mamífero de forma más o menos casual, o incluso las debidas a la fuerza y el azote del oleaje difieren claramente de las del grabado de la cueva de Gorham. Se pudo comprobar que eran necesarios de 188 a 317 "pases" con el utensilio de piedra adecuado para completar el patrón que muestra dicho grabado.

Conclusiones

Diseños geométricos grabados en piedra en el Paleolítico Superior se han podido encontrar en África y Eurasia, donde ya se encontraban especímenes de humanos modernos (Homo sapiens). Sin embargo, la datación más antigua del radiocarbono (C14) para el nivel IV de la cueva de Gorham es de 39.000 a.C., lo que fija la producción del grabado en un tiempo anterior a esa fecha. Un tiempo en que los humanos modernos sí están presentes en Europa Occidental, pero aún no han alcanzado el sur de la península Ibérica (7).
Las conocidas pinturas del Auriñaciense de la cuevas de Alemania y Francia son más recientes que la de la cueva de Gorham, lo cual va en contra del argumento de que los hombres de Neanderthal realizaran este grabado bajo la influencia cultural del Homo sapiens. Al contrario, sugiere más bien una invención independiente, como el primer ejemplo de grabado no util. Se trataría de un diseño deliberado para ser visto por su autor Neanderthal y sus congéneres que habitaban en la cueva.
Por tanto, el grabado de la cueva de Gorham representa el primer caso de un patrón de diseño abstracto no utilitario, elaborado técnica, consistente y cuidadosamente para cuya producción requiere escisiones prolongadas y concentradas en la base de una cueva.
Este descubrimiento demuestra la capacidad del hombre de Neanderthal para el pensamiento y la expresión abstractos.

Y ahora la respuesta a la pregunta de más arriba

Hasta ahora, eramos los dueños de la creación. Las doctrinas creacionistas, no necesariamente religiosas, nos ponían como el culmen de la naturaleza. Incluso algunas teorías hacían que viniéramos de otros mundos. Y uno de los puntos importantes de esas teorías eran las diferencias entre el hombre y el resto de las especies que habitan la Tierra.
El hombre es un ser viviente único. Tiene una serie de características que no tienen los animales. Pregunten a cualquiera. Cualquiera de nosotros podríamos decir un montón de características que "suponemos" nos hacen distintos a cualquier otro ser vivo de este planeta. Y una de las diferencias más importantes es el pensamiento abstracto.
Incluso los evolucionistas habían marcado hasta ahora diferencias entre el Homo sapiens y el resto de sus parientes cercanos, los homínidos. De hecho, hasta los científicos que aceptan de forma diría que "religiosa" la evolución de las especies, califican la nuestra de "sapiens". La que tiene el saber. La que tiene la capacidad de saber. Y gracias a esa capacidad, se diferencia hasta incluso de primos muy cercanos a ella. Aquí entra en juego el Homo neanderthalensis.
El hombre de Neanderthal siempre se ha considerado el "primo bruto" de nuestra especie. No queríamos tener muchas cosas en común con él. Dónde en él era la fuerza bruta, nosotros era la inteligencia o la "picardía". Dónde en él estaban los rasgos toscos y las maneras torpes, en nosotros estaba la estilización de las formas y la elegancia en las maneras. Incluso llegamos a pensar que era una rama que se extinguió porque al acabar las glaciaciones no pudo adaptarse al nuevo mundo que llegaba. Y, por supuesto, esta criatura tosca, bruta, torpe no podría tener atributos humanos como el lenguaje, el pensamiento abstracto- Se comunicaría con gruñidos, y éstos sólo significarían lo suficiente para cubrir las necesidades básicas de un animal: comer, dormir, reproducirse.
Nosotros, los Homo sapiens, si bien la evolución y la paleoantropología nos había descubierto que no estábamos solos en esta Tierra, que pertenecíamos a un grupo más amplio de seres vivos, aún eramos los únicos. Los únicos que sabíamos pensar, los únicos que teníamos inteligencia, los únicos que llevarían la luz de la cultura a las generaciones venideras.
Sin embargo, ahora, en el s. XXI, unos científicos nos vienen a probar que no. No sólo no estábamos solos en la larga carrera de la evolución en el planeta Tierra, sino que, además, no eramos únicos. No eramos "los elegidos". Había otro ser. Un ser despreciado por nosotros en nuestras eruditas descripciones de su forma de vida, de sus relaciones sociales, de su aspecto. Había otro ser que era tan capaz, sino más, como nosotros de pensar, de comunicarse y de transmitir ideas abstractas. Nuestro "torpe" antepasado. Nuestro "primo bruto". Aquel que durante todo el tiempo habíamos considerado sin ninguna capacidad intelectual, podía transmitir ideas abstractas. Y podía transmitirlas no sólo con sonidos, sino con grabados en piedra.
Conforme la ciencia avanza, el hombre cada vez le toca bajarse de más pedestales. Pero este pedestal, el de la ideación abstracta, que pensaba exclusivo suyo, le costará mucho más bajarse.

Recreación del Hombre de Neanderthal

References:
(1) Joaquín Rodríguez-Vidal, Francesco d’Errico, Francisco Giles Pacheco, Ruth Blasco, Jordi Rosell, Richard P. Jennings, et al. A rock engraving made by Neanderthals in Gibraltar
PNAS 2014 ; published ahead of print September 2, 2014.
(2) Zilhão J (2007) The emergence of ornaments and art: An archaeological perspective on the origins of “behavioral modernity.” J Archaeol Res 15(1):1–54.
(3) Conard NJ (2010) Cultural modernity: Consensus or conundrum? Proc Natl Acad Sci USA 107(17):7621–7622.
(4) Pike AWG, et al. (2012) U-series dating of Paleolithic art in 11 caves in Spain. Science 336(6087):1409–1413.
(5) Giles Pacheco F, et al. (2012) The tools of the last Neanderthals: Morphotechnical characterization of the lithic industry at level IV of Gorham’s Cave, Gibraltar. Quat Int 247:151–161.
(6) Waechter Jd’A (1964) The excavations at Gorham’s Cave, Gibraltar, 1951–1954. Bull Inst Arch London 4:189–221.
(7) Walker MJ, et al. (2008) Late Neandertals in southeastern Iberia: Sima de las Palomas del Cabezo Gordo, Murcia, Spain. Proc Natl Acad Sci USA 105(52):20631–20636.

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